jueves, 27 de marzo de 2008

Si de Vocaciones se trata...


Madre: - Marinita, qué querés ser cuando seas grande?

Marinita: (Interrumpe la tarea de dirigir a las muñecas, que están actuando la obra que ella escribió) - Voy a ser actriz.

Madre: (Sorprendida y divertida) - Actriz?

Marinita: - Sí, como la que hizo de rana en la obra del club Bella Vista.

Madre: - Y nada más que actriz, vas a ser?

Marinita: - También voy a ser titiritera y voy a hacer marionetas de teatro brillante. Y voy a escribir lo que hablen los títeres.

Madre: (Ríe) - Y nada más?

Marinita: - Ah, voy a ser maestra. Y bibliotecaria, como la que usa lentes de la Biblioteca Rivadavia.

Madre: - Y no vas a ser ama de casa, como mamá? Y no vas a tener una familia, con un hijito y una hijita?

Marinita: - NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO !!!



La vocación. Qué es la vocación? Dónde nace? De dónde viene ese llamado, ese interés por algo? Esa necesidad de realizarse en alguna actividad, necesidad tan fuerte que sentimos que nos va la vida?

Modelos? Misión? Todos tenemos vocaciones?

Sin duda, los juegos infantiles, a los que hay que tomar muy en serio, nos muestran claramente hacia dónde apunta la flecha.
Y, siempre que la flecha no choque violentamente contra una pared (mandato, incomprensión, ignorancia), o sea redirigida por los vientos de la vida, podríamos decir que en los juegos infantiles ya encontramos la semilla de la profesión o actividad en la vida adulta.

Yo quise ser muchas cosas en la vida.
Quise ser maestra jardinera, vocación frustrada por mis padres, que cuando egresé del Ciclo Básico me obligaron a ir a la Escuela de Comercio, en lugar del Normal, como yo hubiese querido.
Ellos dijeron que en el futuro ya se los iba a agradecer...

Quise ser actriz. Y lo logré. Bastante buena, según dicen algunos.
Pero me di cuenta de que me era más grato dirigir, y entonces me fui a estudiar Dirección. Y me "recibí". Y desde ese momento no paré de dirigir teatro.
Seguí actuando, cada tanto, para darme el gusto, claro.

Quise ser bibliotecaria, y estudié. Al final, terminé trabajando como archivista en un diario, que en realidad "no es" pero "se parece" al trabajo de biblioteca.

Quise ser Licenciada en Literatura, porque pensaba que iba a aprender sobre el arte de las Letras.
Pero estudiando me di cuenta de que en la Universidad nos mataban la creatividad. Tomábamos un montón de información que nos servía para hacer una buena disección de un texto, o un buen comentario de un poema.
Y no quise terminar una carrera escribiendo una tesis que jamás nadie iba a leer, o que a lo sumo leería algún otro estudiante que quisiera hacer una tesis sobre el mismo tema.

Quise ser reikista. y lo logré. y sigo avanzando en el tema, aprendiendo y enseñando.



- Marinita, qué querés ser cuando seas grande?



Hoy siento y pienso que la vocación hace a la realización, pero no al ser.
Yo no soy actriz/directora/reikista/o lo que fuera, Yo soy mucho más que eso.

La vocación tiene que ver con el hacer, y no con el ser. O sea que la pregunta correcta habría sido "Marinita, qué querés hacer cuando seas grande?"

Tengo varios diplomas de carreras que nunca ejercí. Según una de las cartulinas, de la Universidad de Quilmes, yo soy Operadora Socioterapeuta, por ejemplo.

El que tiene un título que no ejerce "es"? o "se hace"?

Y el que ejerce una actividad sin título? Lo necesita realmente para identificarse con su tarea, con su vocación?

Supongamos que Pirula egresó de la EMAD conmigo, con idéntico título de Dirección Teatral y Puesta en Escena, pero desde que egresó no dirigió ni el tránsito...

Por otro lado la tenemos a Pepa, que en su vida nunca pasó por una escuela o universidad de arte, y dirige y pone obras de puta madre. Es menos directora por no tener papeleta???

Algunos me preguntarán si yo me atendería con un médico sin título. Les contesto que últimamente vengo pensando muy seriamente en esa opción.

También quise ser escritora, dedicarme a la Dramaturgia.
Probé en dos ocaciones, y me fue muy bien, a pesar de que la primera obra fue registrada por el director como suya, aprovechándose de mi inocencia y estupidez. Ambas obras se estrenaron y con éxito.

Pero de todos modos, no me siento dramaturga. Aún no me siento dramaturga.

Bien, ese es mi propósito ahora, llegar algún día a sentirme dramaturga. Para lo que escribo y escribo, corrijo y corrijo, apruebo textos y tiro otros a la basura, todo el tiempo.

Estoy segura de que en unos años (no me importa cuántos me lleve) podré hacer dramaturgia y sentirme dramaturga.



- Marinita, qué querés ser cuando seas grande?

- Quiero ser Marina.







miércoles, 26 de marzo de 2008

He Pecado



Juro que no pude evitarlo, me fue imposible resistir la tentación. Fui conciente en todo momento de lo que hacía, de sus consecuencias funestas...y sin embargo lo disfruté tanto que volvería a hacerlo.


Estaba en la cocina poniéndoles alimento a mis cuatro felinos, mientras el saquito de té verde reposaba dentro del agua hirviendo.


De pronto, las bananas sobre la mesada llamaron mi atención. Mi vista se trasladó de las bananas al cartón de leche, para volver a las bananas, y así varias veces...


Dentro de mi cabecita ya comenzaban a escucharse las voces de las varias Marinas dando sus opiniones al respecto. "No, no, no...no lo hagas, vas a engordar cuatro kilos en un día" "Sí, hacelo, es tan rico el licuadoooo" "Te digo que no. Dónde está tu fuerza de voluntad? es que el placer de un momento puede más que tu objetivo de adelgazar?" "Callate, facha, dejá que nos tomemos un licuadito, no va a pasar nada por una vez que nos demos un gusto" "Si seguimos engordando, no vamos a pasar por la puertaaa" "Exagerada, como buena judía! Marina, no estás gorda, sólo un poquito rellenita, mandate el licuado que después quién te quita lo bailado"


Decidí meditar, para acallar las voces y resolver la tentación. Me senté a meditar, y en pocos segundos ya estaba bailando un mantra en mi mente, y las Marinas desaparecieron. Silencio, trascendencia, la vida más real que la vida misma...


Luego abrí los ojos, centrada y tranquila. Fui hasta la cocina y pelé las bananas con dulzura infinita, las partí en trocitos y las tiré en la licuadora con alegría inmensa, bañándolas luego con blanca leche y azucar negra. La música de la licuadora hizo que me olvidase del taladro de los vecinos de arriba.


Dos vasos inmensos!!! Luego, sonreí con mis bigotes espumosos, mientras sin pensarlo pronunciaba la frase. "He Pecado".


martes, 25 de marzo de 2008

Tenemos Nuevos Vecinos !!!



Al departamento del cuarto piso se ha mudado una nueva familia. O se está mudando, no sé. En realidad esta gente vive de mudanza hace dos semanas. Pero creo que ya están viviendo aquí.

Qué maravilla de gente!!! Tan grato que es saludar y quedarse colgada porque nadie te contesta.

Al principio pensé que no hablarían hebreo, pero cuando los escuché hablando por el celular me di cuenta de que simplemente es un temita de educación.

Hace dos semanas que se acabó la paz en el edificio. Así como lo digo.

No existe momento en el que no hagan ruido, no corran muebles, no tiren cosas al piso (mi techo) o pongan el televisor a todo lo que da.
Hasta las cuatro de la mañana escuchando la tele en ruso!!! Que el clima ya no da para andar cerrando ventanas, no me queda otra que poner música y tratar de concentrarme en lo que hago...

Los gatos están alteradísimos, tengo que luchar con Bruno para que no suba a enfrentarlos...Y ya desarmé cuatro molotov caseras que Lolo había fabricado para hacerles una visita.

Xuxa encanutada en el placard, y Charly llorando cada vez que cae algo sobre el techo (el piso de ellos)...

Y es que esta buena gente no sólo es ruidosa en su departamento, que eso sería al menos entendible, qué sé yo...

Pero no, para ellos el espacio comienza en la vereda y termina en ningún lado: las escaleras las suben haciendo ruido, no se sabe si es la familia del cuarto la que sube, o el batallón de cosacos rusos estrenando botas nuevas.
Cuando uno de ellos está en la vereda se comunican a los gritos (desde la ventana que está arriba de la de mi dormitorio, por ejemplo).

No sé cuántos son, cada día aparece alguno nuevo. Da la impresión de que en esos cuatro ambientes vivieran aproximadamente unas 36 personas, pero tal vez sean más.

El edificio tiene otra onda desde hace dos semanas, por ejemplo la puerta de entrada que siempre funcionó perfectamente, ahora se traba y está como desencajada de tantos golpes que le han dado.

Las escaleras lucen decoradas de mugre goteada desde el cuarto piso hasta la planta baja.
Una joyita de vecinos hemos ligado!!!

Qué se hace con esto??? Existe el modo de solucionar el problema sin violentos comentarios. Hablar con ellos, servirá de algo??

Se aceptan ideas, por favor!!! Y si alguien sabe de algún departamentito barato, en lo posible sin vecinos, me avisa, eh!!!

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