viernes, 20 de febrero de 2009

Sobre Robos...


Hoy voy a contarles cómo fue mi primer robo. Primero y último, hasta ahora. Y verdaderamente, creo que va a ser el único en mi vida.

Habíamos ido en grupo de amigos a pasar Navidad a Entre Ríos. En la primera tarde en la ciudad de Concepción del Uruguay, charlando entre todos los que fuimos, más otros jóvenes del lugar, salió el tema del delito, y de las cosas que cada uno había robado en su vida.

Yo abría mis ojos como el "dos de oro", no podía creer lo que escuchaba. Cada uno de ellos tenía en su haber unos cuantos delitos de sustracción. Yo estaba asombradísima. Cuando Pyr comenzó a contar todas las oportunidades en que había robado (que eran cientas) no aguanté más y le dije "Pero, vos, entonces, sos un chorro" con lo que todos se rieron de mí, y quedé como una tarada total.

Obviamente comenzaron a indagar sobre mis experiencias sobre el tema, y tuve que terminar confesando que nunca en mi vida había robado. Para qué!!!! No pararon de tomarme el pelo, de gastarme, de gozarme...y de deasafiarme!!! Ahí caí. El desafío fue mi ruina moral.

Cómo que no me animo? cómo que soy cobarde??? Ya van a ver ustedes de lo que soy capaz!!!

Habíamos comprado unas cuantas cosas para embellecer el garage, adornos para el árbol, luces de colores, un arreglo con luces para colocar en la puerta, etc. Nos dispusimos a decorar y preparar todo. Lamentablemente, una de las tiras de lucecitas no hacía intermitencia. Me explicaron que no había solución, ya que tenía quemada la "lamparita blanca" que es la primera de la fila, y la responsable de que a los minutos de encendidas, todas comiencen a encenderse y apagarse en esa secuencia hipnótica.
Qué tristeza, una de las tiras va a encender y apagar, la otra quedará fija, con sus luces idiotamente encendidas todo el tiempo. Una pena.

Al día siguiente, fuimos hasta Proveduría a buscar las bebidas (algo así como un almacén de ramos generales, o dicho de otro modo, un galpón de barrio donde tenían de todo, absolutamente de todo)

Aprovechando que el lugar estaba lleno de gente, me acerqué hasta el rincón donde estaban las cajas con luces de navidad. El corazón me galopaba a mil pulsos por segundo, creía que iban a escuchar sus latidos. Traté de respirar hondo y relajadamente, de calmarme, lo conseguí a medias.

En fin, que con la adrenalina a mil, miré disimuladamente hacia todos lados, y en un segundo, zas: me afané la primera lamparita de una de las cajas (la blanquita que necesitábamos para hacer funcionar las nuestras). La puse rápidamente en el bolsillo, y despacito me fui caminando, mientras miraba aquí y allá.

No veía la hora de salir de ese negocio, mientras mis amigos tardaban siglos decidiendo si sidra o ananá fizz. En tanto, en mi cabeza pasaban temidas imágenes de policías dándome la voz de alto, calabozos adornados con luces navideñas, o mi maestra de salita azul diciéndome "Vos, Marinita? No lo puedo creer."

Finalmente les apuré, diciéndoles que lleven mitad de sidra y mitad de ananá fizz, con lo que se quedaron encantados, y a los cinco minutos estábamos calmos, caminando por Concepción del Uruguay, con las bolsas en la mano. (bueno, en realidad, ellos no habían dejado la calma en ningún momento)

Comencé a sentir una extraña satisfacción. Fui capaz. Pude. Lo logré. Me sentía Rififí. Me sentía orgullosa y feliz de mi mala acción. Una sonrisa luminosa comenzó a instalárseme, mientras mis amigos me preguntaban por qué se me veía tan feliz.

El primero en darse cuenta fue José, que gritó contento "A que Marina se afanó algo!!", y siguieron los otros "sí, seguro, se animó y se afanó algo" "por fin se animó" "esto hay que festejarlo" y comentarios por el estilo, a voces muy altas, pero que lejos de avergonzarme, me alegraban y hacían sentir importante.

Finalmente la sobrinita de José me dijo: - dale, Marina, mostrá lo que te afanaste.

Y yo saqué triunfante el elemento sustraído de mi bolsillo, y lo mostré en alto, cual bandera arrebatada al enemigo.

Las risas duraron toda la semana, y mucho tiempo más, en Buenos Aires, los escuchaba reír recordando mi robo.

Pero desde ese momento, me gané el respeto de todo el grupo, no sólo me animé, sino que todo el arbolito encendía y apagaba, gracias a mi acto de valentía.

Cuántas boludeces que una hizo en la vida por insegura, no???



La entrada que acaban de leer es un refrito, he vuelto a postearla como introducción a mi segundo robo, este video que me he hurtado de
El Delirio del Lirium, una joyita teatral:

"EL BOCHICHO".
Autor y director: Emeterio Cerro.
Actriz: Lidia Catalano.



Les recomiendo leer el Post Completito. Encontrarán otro video y excelente información sobre el artista Emeterio Cerro.
Si me he animado a un segundo robo, sin la más mínima culpa, es porque creo que estas cosas son para compartir. Gracias, Lirium!!

jueves, 12 de febrero de 2009

"Por qué no pude ir hoy a trabajar" (monólogo)

Antonia: - Hola, Claudia? Sí, soy yo, Antonia. No voy a poder ir a trabajar. Dame con el jefe, que yo misma le explico.
...
Bueno, es un asunto delicado. Dame con el jefe que yo le voy a explicar...
No, no estoy enferma. Es otra cosa. Pero no puedo ir a trabajar.
Dame con el jefe, Claudia. ..... Me vas a dar con el jefe, sí o no?

- Señor Marcollini, buenos días... Sí, soy Antonia. Quería avisarle que no podré ir a trabajar hoy. Bueno, en realidad no podré ir a trabajar ni hoy ni mañana...
...
No puedo asegurarle en qué momento esté en condiciones de volver al trabajo...
No, no estoy enferma....
No me duele nada. Muchas gracias por su preocupación, señor Marcollini...

La razón?... Claro, usted quiere saber la razón por la que no puedo ir a trabajar.
Y tiene razón en preguntarme la razón por la que no voy, porque en realidad si no voy es porque hay una razón. Claro que hay una razón. Claro que hay una razón, y una razón muy importante...

Es que, digamos que mi razón es de índole personal, no sé si usted me entiende...

Días femeninos? Todos mis días son femeninos, no comprendo a qué se refiere... Ah, no, no es eso. No estoy menstruando.
...
Mis padres? Bien, gracias. Y los suyos?




... Qué no comprende? Creo que he sido muy clara cuando le he dicho que no puedo ir a trabajar ni hoy ni mañana... Y no sé bien cuándo pueda volver.
Yo le avisaré. Lo mantendré informado por teléfono, señor.


... Ah, entiendo... Claro... Usted necesita saber.... Justificar la falta...
Bueno, le contaré. Pero antes usted tiene que prometerme total y absoluta discreción, porque es un tema delicado y muy personal.

... Puedo confiar en usted, Marcollini? Me promete que jamás lo comentará con nadie? Me lo jura por su madre, Marcollini?...

Claro que es necesario!!! Le estoy por contar una intimidad que nadie conoce, le estoy por exponer mi secreto, a pesar del gran pudor que siento...

Bueno, si me lo jura, entonces sí, le cuento:
Resulta que a principio de año tuve que hacerme un arreglo en los dos dientes de adelante, los de arriba.
Parecía que no tenían nada, pero me dolían muchísimo, y ni podía dormir a la noche, de tanto dolor...


Cuando el dentista me sacó las radiografías, resultó que adentro estaban todos estropeados... Vió qué cosa???....

A su mujer?... Ah,... Yo no supe de esto hasta que me sucedió a mí.
Bueno, como le iba diciendo, el problema era que estaban estropeados y lo único que se podía hacer era tratamiento de conducto en cada diente, y luego poner un perno y una corona. ...
Sí, un perno y una corona en cada diente, en total dos pernos y dos coronas.


Bueno, yo a los tratamientos de conducto en cada diente, y luego poner los pernos, me lo hice.... Porque la obra social me cubrió bastante, y para lo que tuve que pagar yo, me alcanzó con lo que había cobrado del aguinaldo...
Fue una desgracia con suerte, porque justo había cobrado el aguinaldo...


... Pero las coronas, imposible ponerlas, porque la obra social no me cubre nada de nada, y son carísimas.
Así que como no tenía más remedio, me hice el arreglo y el dentista me puso dos dientes provisorios, de esos de plástico, como para que aguantaran unas semanas, hasta que juntara el dinero para hacerme las coronas...


Yo saqué el crédito en el banco, que con lo que gano de sueldo lo que me dieron no alcanzaba para las dos coronas, pero mi hermana me iba a ayudar con lo que me faltaba....

... No, si no me estoy quejando de mi sueldo, aunque sea una miseria lo que me pagan, yo no me quejo...

El tema es que justo cuando saqué el crédito se me quemó la heladera, y los dos técnicos que la vieron me dijeron lo mismo: que la tire y compre una nueva, porque ese vejestorio ya no tenía arreglo...
Y, claro, no tuve más remedio que comprarme una nueva...


Adivinó! Tuve que usar la plata del crédito, y me quedé sin las coronas.

... Pero yo soy una mujer muy positiva y siempre pienso que las cosas tienen solución, así que traté de cuidar bien los provisorios, para que me duraran.
Dejé de comer cosas duras, y masticaba con mucho cuidado...
Habrá notado que en lugar de llevarme mi manzana, comencé a ir con un taper con manzana rallada...
Ah, no lo notó?...


Bueno, la cuestión es que cuidándome, cuidándome, los provisorios para unas semanas, llegaron a durarme cuatro meses!!!
Y, si, yo siempre digo que si aprendiéramos a cuidar más las cosas, todos estaríamos mucho mejor, pero nadie cuida nada... Y los jóvenes son los peores. Los jóvenes no cuidan nada, porque no valoran nada, eso es lo que pasa...


Ah, sí, tiene razón, Marcollini, le sigo contando:
Resulta que hace dos meses fue el casamiento de mi sobrina. Yo le regalé un juego de platos, y le hice los souvenires. Con flores, aprendí a hacerlos por televisión.
Es que yo me doy mucha maña para las manualidades. Tengo mucha capacidad, mucho talento...

Le hice unos ramitos de flores, combinando distintos tonos, y la tarjetita la até con una cintita, agarrando un tul blanco, que le daba un toque muy fino....
Algo lindo de verdad, un recuerdo de calidad.





Lástima que la gente no valora esas cosas. La gente no valora porque no entiende lo que es un trabajo artesanal.
La gente no valora, y además es muy mal educada, porque no fueron capaces de esperar a llegar a sus casas para tirar los souvenires a la basura.
Resulta que el festejo se hizo en la casa de un amigo de mi hermana, que tiene casa con patio grande, parrilla y quincho. Gente de mucho dinero, claro. Y como son muy amigos prestó la casa para la fiesta.


Bueno, al final se largó una lluvia de aquellas, así que para las cinco de la tarde ya no quedaba nadie en el asado.
Nosotros nos quedamos, la familia más íntima, digo. Para ayudar a juntar todo y limpiar, se imaginará...
Y no sabe la cantidad de ramitos que encontré tirados... Algunos en los tachos de basura, pero la mayoría los encontré tirados en el piso. Es que la gente es muy mal educada.

Y cuando salimos, en la vereda seguía encontrando mis ramitos tirados.
Tanto trabajo para nada!!! Qué poca valoración que tiene la artesanía, así va el mundo!...


... Tiene que ver, tiene que ver, señor, no se impaciente.
Lo que le estoy contando tiene que ver con que no pueda ir hoy a trabajar. Porque fue en ese asado, justamente, cuando me descuidé y mordiendo un choripán, me quebré los dos dientes provisorios. Por eso salí en todas las fotos con la mano en la boca.


... El dentista me dijo que ya había pasado mucho tiempo y que necesitaba las benditas coronas. Y yo sin un peso! Se imagina lo desesperada que salí del consultorio del dentista?
Y la obra social, no hay caso, no me cubre ni un peso de las coronas!.

Pero yo soy una persona muy positiva, y creo que para todo existe una solución. Y también soy una persona muy creativa, así que pensé y pensé... y pude resolver el problema...
Corté con un cuchillo caliente la forma de dos dientes, de un capuchón blanco de birome Bic. Se me ocurrió porque yo siempre tuve la costumbre de morder los capuchones de las lapiceras. De ahí hice la asociación, comprende?...


Me llevó todo un domingo hacer los dientes Bic. El accidente con el choripán lo tuve el sábado en el asado, y el domingo lo resolví. Así que como el lunes fui a trabajar normalmente, nadie se enteró de lo que me había pasado...

Los dientes los limé con lima de uñas, y con muchísima paciencia les fui dando la formita perfecta. Es que yo siempre tuve facilidad para las manualidades, llevo dentro mío un alma de artesana.

Al principio, todo bien, llegó un momento en que yo misma me olvidé que esos dientes no eran reales, pero un día sentí algo en la boca, como un tironcito trikk... y luego algo sobre la lengua...
Fue en el trabajo, por suerte en el cajón de herramientas encontré un pomito de "la gotita" y resolví el problema en un minuto.


Desde ese día, por cualquier eventualidad, yo llevaba siempre en mi cartera un pomito de pegamento.
Algunas veces la reparación resultaba dificultosa, si había muchas mujeres en el baño y debia hacerlo apurada, o si me quedaban los dedos pegados con "la gotita". Pero con el tiempo me fui poniendo canchera y en un segundo pegaba el diente caído...

El problema es que anoche tuve un accidente terrible, Sr. Marcollini, y ahora sí que no sé cómo resolverlo.
Anoche comiendo una manzana (sé que la culpa es mía por haberme confiado tanto, peo es que la manzana es tan rica comida a mordiscones...)
Bueno, resulta que ayer, comiendo la manzana, sentí de nuevo el ruidito, y cuando escupí para recuperar los dientes y volver a pegarlos...
Me encontré con mis dos dientes Bic, de capuchón de birome, pero también me encontré con los dos pernos!
Fue desesperante, junté todo en un repasador, por si se me ocurre algún tipo de solución... pero cuando fui al baño, a mirarme en el espejo, encontré los dos agujeros sangrando.


Es una verdadera tragedia, ya no tengo a qué pegar los dientes de plástico. Ya no tengo de dónde sostenerlos. Y lo peor de todo es que tampoco las coronas podrán fijarse en los pernos. Comprende?
Pero eso igual no me importa, porque no tengo el dinero para hacerlas y por unos meses sigo pagando el crédito de la heladera.


Así que mi tema es ese, Sr Marcollini, no puedo andar por la vida sin los dientes de adelante. Comprenderá que de ese modo es imposible atender al público. Y además mi autoestima corre riesgo de dañarse seriamente...

Pero yo soy una mujer muy positiva y pienso que todo tiene su solución, así que me tomaré unos días y ya encontraré el modo de resolverlo, y le avisaré cuando esté en condiciones de volver a trabajar.




viernes, 6 de febrero de 2009

Ionesco, un poroto


Diálogo en el Correo:

Mujer: - Cuánto me sale enviar un paquete a Alfajorlandia?

Empleado: - Depende del peso del paquete.

Mujer: - Digamos que alrededor de dos kilos, aproximadamente.

Empleado (mirando una lista de precios): - Hasta 2 kilos, 150 shekels. De 2 a 3 kilos, 600 shekels.

Mujer: - Entonces, conviene enviar encomiendas de 2 kilos, siempre que el contenido se pueda fraccionar, claro.

Empleado (con seguridad): - No, no conviene.

Mujer:- Sí, me conviene enviar dos paquetes de dos kilos y no un paquete de dos kilos y medio. Me va a salir más barato.

Empleado: - No conviene.

Mujer: - Pero si envío dos paquetes de dos kilos, me saldría 300 shekels, no es así? Por el mismo precio que enviaría un paquete de tres kilos, puedo enviar cuatro paquetes de dos kilos.
Ocho kilos fraccionados en paquetes de dos kilos pagan el mismo precio que un paquete de tres kilos...

Empleado (piensa, busca una calculadora de mano y hace varias cuentas, vuelve a pensar): - Yo sólo cobro lo que dice la tablita. No me venga a complicar el día!