lunes, 29 de junio de 2009

Regreso Covacheril

Nosotros cinco estamos muy contentos.
Porque El Delirio del Lirium ha reabierto sus puertas.
En realidad las puertas nunca se cerraron porque La Covacha no tiene puertas, pero las chicas se habían tomado unas vacaciones muuuy laaargas... y nos tenían a todos ansiosos esperando un nuevo post.

Lolo Capomafia, el gatito heavy de nuestra familia, ha preparado este video reportaje especial para la ocasión:





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viernes, 26 de junio de 2009

We Are the Champions

Con alegría estoy escribiendo, para contarles que ha terminado el conurso de tatuajes en y que me ha ido muy bien.

Agradezco muchísimo a todos aquellos que me votaron. Y agradezco también a Lirium por sus diseños.

En la primera categoría saqué un honroso segundo premio:




En la categoría de futuros tatuajes saqué el primer premio:


Este premio se completa con un alfajor (Capitán del Espacio, obviamente)

Pero, más allá de los premios, lo que rescato es que me he divertido muchísimo!!!!

Aquí les dejo un videíto, del amigo de Bruno Alexis, parece que él también ha participado en el concurso y nos ha apoyado con su voto.





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lunes, 22 de junio de 2009

Aquel tapado de piel...



Tenía 18 años cuando mis padres decidieron regalarme mi primer tapado de piel (que resultó el primero y último, obvio).
En realidad mi madre fue la que tuvo la gran idea, el que en ese momento era mi novio la apoyaba entusiasmado, y fue mi padre el que puso el dinero con total resignación.
Unas ochenta veces debo haber explicado las razones por las que yo no quería llevar encima mío la piel de no sé cuántas pobres nutrias.
Me sorprendía muchísimo el apasionamiento con que mamá devoraba las vidrieras de la peletería mientras le caía un hilito de baba por el costado de esa sonrisa de satisfacción que muy pocas veces llegué a ver en la vida (ya les hablaré algún día del Bar Mitzbah de mi hermano...)
Mi madre me inculcó el amor a los animales. Me lo había enseñado con el ejemplo (hasta que llegó ese momento, claro). Qué le sucedió? Qué le picó con el tema del odioso tapadito de nutria sin depilar?? Nunca lo supe. Nunca lo sabré.

Yo intenté negociar: encontré un lugar donde vendían unos de piel sintética (por qué los llamarían así?) artificiales. Eran importados de Francia, idénticos a los reales, se podían poner en lavarropas, y lo más importante: no asesinaban a ningún animalito para hacerlos.
Mamá se horrorizó ante la posibilidad de que yo usase algo tan trucho!!!
Yo, la reina de lo trucho, que usaba jeans FW (razón por la que mi hermano no iba conmigo a ningún lado) y lo único que tuve de marca fue un reloj, obviamente regalado por mis padres...

Cualquiera que conozca a mi madre, a esta altura ya sabe que se dio el gusto y me compró el tapado. Aunque ahora que me doy cuenta ni hace falta conocer a mi mamá, ya que yo lo anticipé en el primer renglón de este post...

La sensación de culpa al llevarlo puesto no la he podido comparar con ninguna otra cosa que haya vivido. Además pensaba en todo el dinero que se habían gastado y me daba aún más culpa.

Más de veinte años más tarde pude tener una mirada sabia sobre la situación: el tapado ya estaba hecho, y las nutrias no revivirían hiciese lo que hiciese. Entonces tomé la más práctica e inteligente decisión posible: se lo regalé a alguien que iba a usarlo.

En esos más de veinte años fue usado en cuatro ocasiones. Las cuatro fiestas familiares. En las cuatro estaban invitados también mis padres.

La razón por la que les cuento esto es que encontré la foto que me sacaron el día en que recibí tan maravilloso regalo.
Observen ustedes mi rostro alegre y feliz:





Concurso:

Les quiero contar que participo en el concurso de tatuajes de



En la categoría 1 soy la concursante 22 (el loco, cuándo no!)
Y en la categoría 2 soy la participante número 5.
Quienes quieran darse una vueltita por AQUÍ podrán ver los distintos tatuajes que concursan (son todos buenísimos) y votar al de su preferencia, en las encuestas que están al costadito.
Quede claro que no me ofendo si no me votan a mí, eh!
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sábado, 20 de junio de 2009

Infancia...


"La infancia es a veces un paraíso perdido.
Pero otras veces es un infierno de mierda."

Mario Benedetti





lunes, 15 de junio de 2009

Notebook Marina 2009

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Sabemos lo importante que es avanzar con la tecnología.
En este caso, como es mi costumbre, me armé una computadorita con componentes encontrados por aquí y por allá.
La novedad es que se trata de un modelo portátil.




Le pedí a un vecino que posara con mi nueva creación para poder mostrársela a ustedes. No está re bonita???

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jueves, 11 de junio de 2009

Un Loco Amor

En realidad la conocí de grande. Quiero decir que en mi infancia y adolescencia debo haberla visto unas tres veces, no más.
Estaba presente, eso sí, como referencia familiar, en el temor de mis padres a que "termine como ella", por ejemplo.
Cuando a los quince años tomé la sana costumbre de evadirme del mundo, mi padre quitó la puerta de mi habitación y hasta que hice abandono de esa casa tuve que ir a cambiarme al baño, por carecer de la más mínima intimidad.
"Más vale prevenir que curar" era el lema que movía a mi padre en estas actitudes.
Todo era tácito, se hablaba sin hablar, se decía sin decir, como con la mayoría de los temas.
La palabra locura nunca fue pronunciada. Como si por callar, las cosas no existieran o se fueran a resolver mágicamente...

Desde que fui a estudiar a Buenos Aires la veía una vez al mes.
La pasaba a buscar por su departamento, al que nunca fui invitada a subir, tocaba en el portero eléctrico la contraseña (dos timbres - silencio - cuatro timbres) y esperaba en la vereda hasta que ella bajase.
Íbamos al banco para cobrar su jubilación.
Yo estaba atenta a que le dieran el dinero exacto, a que no se acercara nadie sospechoso y a tomar un taxi que no fuera trucho para salir disparando de la zona bancaria.
Luego íbamos a almorzar a un restaurante de calle Corrientes, un lugar muy lindo donde se comía muy bien. Nos sentábamos siempre en la misma mesa y el mozo ya nos conocía.
Nunca me dejó pagar, creo que sentía que me debía algo por el favor de acompañarla todos los meses. Yo me sentía muy incómoda de que siempre invitara ella, pero no había modo de convencerla.

Las sobremesas eran larguísimas charlas, tristes horas de escucharla hablar y hablar. Contaba todo muy apurada, como si quisiera en esas horas vomitarme toda su vida.
Me resultaba muy difícil seguir el diálogo. La receta familiar de "correrla para el lado que dispara" no iba conmigo.
Me angustiaban muchísimo sus relatos paranoicos sobre el portero que le echaba gas por debajo de la puerta o electrificaba las paredes...
Me confundía totalmente con lo que decía, mezclaba la fantasía con la realidad y yo no podía distinguir entre una y otra.
A veces se enfurecía con alguien que supuestamente había entrado en su casa con una llave duplicada y había robado su vestido de novia...


Hablaba mucho de un escribano, un amor de toda la vida con el que iba a casarse algún día.




Una tarde, después de haber caminado muchísimas cuadras llegamos a su casa, pero en lugar de despedirse hasta el mes que viene me pidió que fuéramos a tomar un café. Tenía mucha necesidad de hablar. No tenía ganas de quedarse sola.

Le pregunté por el escribano, le pedí que me contara la historia.
Él era el amor de su vida. Un amor profundo verdadero y mutuo.
Mi abuelo le había prohibido esa relación porque él no era judío, y cuando ella se fue a estudiar a Buenos Aires, él se fue detrás de ella.
Siguieron encontrándose cada semana, a tomar el té en una confitería, pero ella no aceptaba sus propuestas por ser respetuosa de la autoridad de mi abuelo (qué horror!!!).
Nunca se concretó esa relación, pero se amaron siempre y él seguía esperando a que ella se decidiera.
Yo la alenté a que lo aceptara, a que viviera ese amor, a que estuvieran juntos los últimos años de sus vidas. Mis padres decían que eran puras fantasías y que yo estaba "igual que ella" (la palabra locura nunca se pronunciaba) por alentarla de ese modo en aventuras inexistentes.
Tanto insistí e insistí, que finalmente ella le dijo que sí!!!

Una mañana este caballero llamó por teléfono a mi padre para decirle que quería viajar a Bahía Blanca a pedirle formalmente la mano de su hermana mayor. Mi padre contestó que estaba de acuerdo (si llegaba a decir lo contrario yo le hubiese retirado el saludo)
Nadie podía creer que el señor en cuestión existiese y no fuera la fantasía de una pobre loca. Investigamos y sí, todo era real y este fiel enamorado viajaría el próximo mes a realizar el pedido de mano.
Yo estaba fascinada, imaginaba a este romántico caballero alto, canoso, con una voz dulce y sensual a pesar de sus años y con un pañuelito en pico azomando en el bolsillo superior de su traje.

Pero nunca llegó, lamentablemente. Este hombre murió a la semana del llamado telefónico.

Mi tía no se dio por enterada. No quiso enterarse de su muerte. Desde que su novio falleció ella empeoró y cortó por completo con la realidad.
Estar frente a ella era verla desde lejos, en un mundo al que no se podía llegar de ningún modo.
Cuando almorzábamos juntas me contaba que lo seguía viendo, y que se iban a casar pronto y harían un viaje a Europa.
Yo le seguía la corriente y con un nudo en la garganta le decía que sí a todo...


miércoles, 3 de junio de 2009

Está todo bien...




Muchas gracias a todos los que me han enviado mensajes por correo. Está todo bien. Yo seguiré alejada de la computadora hasta que la temperatura baje un poco.