jueves, 11 de junio de 2009

Un Loco Amor

En realidad la conocí de grande. Quiero decir que en mi infancia y adolescencia debo haberla visto unas tres veces, no más.
Estaba presente, eso sí, como referencia familiar, en el temor de mis padres a que "termine como ella", por ejemplo.
Cuando a los quince años tomé la sana costumbre de evadirme del mundo, mi padre quitó la puerta de mi habitación y hasta que hice abandono de esa casa tuve que ir a cambiarme al baño, por carecer de la más mínima intimidad.
"Más vale prevenir que curar" era el lema que movía a mi padre en estas actitudes.
Todo era tácito, se hablaba sin hablar, se decía sin decir, como con la mayoría de los temas.
La palabra locura nunca fue pronunciada. Como si por callar, las cosas no existieran o se fueran a resolver mágicamente...

Desde que fui a estudiar a Buenos Aires la veía una vez al mes.
La pasaba a buscar por su departamento, al que nunca fui invitada a subir, tocaba en el portero eléctrico la contraseña (dos timbres - silencio - cuatro timbres) y esperaba en la vereda hasta que ella bajase.
Íbamos al banco para cobrar su jubilación.
Yo estaba atenta a que le dieran el dinero exacto, a que no se acercara nadie sospechoso y a tomar un taxi que no fuera trucho para salir disparando de la zona bancaria.
Luego íbamos a almorzar a un restaurante de calle Corrientes, un lugar muy lindo donde se comía muy bien. Nos sentábamos siempre en la misma mesa y el mozo ya nos conocía.
Nunca me dejó pagar, creo que sentía que me debía algo por el favor de acompañarla todos los meses. Yo me sentía muy incómoda de que siempre invitara ella, pero no había modo de convencerla.

Las sobremesas eran larguísimas charlas, tristes horas de escucharla hablar y hablar. Contaba todo muy apurada, como si quisiera en esas horas vomitarme toda su vida.
Me resultaba muy difícil seguir el diálogo. La receta familiar de "correrla para el lado que dispara" no iba conmigo.
Me angustiaban muchísimo sus relatos paranoicos sobre el portero que le echaba gas por debajo de la puerta o electrificaba las paredes...
Me confundía totalmente con lo que decía, mezclaba la fantasía con la realidad y yo no podía distinguir entre una y otra.
A veces se enfurecía con alguien que supuestamente había entrado en su casa con una llave duplicada y había robado su vestido de novia...


Hablaba mucho de un escribano, un amor de toda la vida con el que iba a casarse algún día.




Una tarde, después de haber caminado muchísimas cuadras llegamos a su casa, pero en lugar de despedirse hasta el mes que viene me pidió que fuéramos a tomar un café. Tenía mucha necesidad de hablar. No tenía ganas de quedarse sola.

Le pregunté por el escribano, le pedí que me contara la historia.
Él era el amor de su vida. Un amor profundo verdadero y mutuo.
Mi abuelo le había prohibido esa relación porque él no era judío, y cuando ella se fue a estudiar a Buenos Aires, él se fue detrás de ella.
Siguieron encontrándose cada semana, a tomar el té en una confitería, pero ella no aceptaba sus propuestas por ser respetuosa de la autoridad de mi abuelo (qué horror!!!).
Nunca se concretó esa relación, pero se amaron siempre y él seguía esperando a que ella se decidiera.
Yo la alenté a que lo aceptara, a que viviera ese amor, a que estuvieran juntos los últimos años de sus vidas. Mis padres decían que eran puras fantasías y que yo estaba "igual que ella" (la palabra locura nunca se pronunciaba) por alentarla de ese modo en aventuras inexistentes.
Tanto insistí e insistí, que finalmente ella le dijo que sí!!!

Una mañana este caballero llamó por teléfono a mi padre para decirle que quería viajar a Bahía Blanca a pedirle formalmente la mano de su hermana mayor. Mi padre contestó que estaba de acuerdo (si llegaba a decir lo contrario yo le hubiese retirado el saludo)
Nadie podía creer que el señor en cuestión existiese y no fuera la fantasía de una pobre loca. Investigamos y sí, todo era real y este fiel enamorado viajaría el próximo mes a realizar el pedido de mano.
Yo estaba fascinada, imaginaba a este romántico caballero alto, canoso, con una voz dulce y sensual a pesar de sus años y con un pañuelito en pico azomando en el bolsillo superior de su traje.

Pero nunca llegó, lamentablemente. Este hombre murió a la semana del llamado telefónico.

Mi tía no se dio por enterada. No quiso enterarse de su muerte. Desde que su novio falleció ella empeoró y cortó por completo con la realidad.
Estar frente a ella era verla desde lejos, en un mundo al que no se podía llegar de ningún modo.
Cuando almorzábamos juntas me contaba que lo seguía viendo, y que se iban a casar pronto y harían un viaje a Europa.
Yo le seguía la corriente y con un nudo en la garganta le decía que sí a todo...


36 comentarios:

mas de mi que de... lirio dijo...

Dios mio!!! Que bella aunque triste historia de amor... tengo la piel de gallina solo de imaginarlo.
Lo has intentado y la has hecho feliz aunque para ello al final la impronunciable locura haya ganado.

y una cosa mas... se quien me lee, y se con el cariño que tu lo haces. Solo buscaba una respuesta para mi locologa ya que varias personas que me leen no estan muy de acuerdo con que cuente tanto...
Fue como reafirmar mi "YO" que es al final la meta de mi terapia.
Yo soy lo que escribo en el momento en que lo hago y a quien no le guste que no me lea pero ahora estoy convencida de que a mi me gusta.

Mil millones de besos viajeros y gracias por ser, estar y hacerte sentir.

Xochitl dijo...

Marina que hermosa historia de amor !!! que emotiva, que linda, que triste...
Aun vive "ella"?

No cabe duda que el amor es lo mas grande que podemos tener, tanto como para a veces hacernos escapar de la realidad.

Gracias por deleitarme con tan bella historia.

Un besote "tía" de Isa :)

SUSANA dijo...

Qué triste, joder, me rebela!

Desde ya, podemos quedarnos con alguna romántica visión de este final. No es mi caso.

Muchos son los que subestiman el amor, otros tantos los que creen manejarlo, sublimarlo o postergarlo para una mejor o ideal ocasión.

Creo que cuando se presenta (y el muy cretino pocas veces lo hace oportunamente)hay que atenderlo como lo que verdaderamente es: un verdadero Milagro.

De nada sirve esconder algo tan importante, bajo la cama o la alfombra. Se lamenta. Algo o alguien se encarga de enfriarnos el alma para siempre.

No importa cómo ni en qué forma, el AMOR debe ser vivido, Marina! A veces conspiran estados civiles, sexos, distancias, una familia, edades, la OTAN o una galaxia, estamos claros...pero siempre, siempre hay una forma de atenderlo.

Y si acaso me convierte en loca escribir ésto, acepto como un título nobiliario el adjetivo.

Muchas Gracias por compartir con nosotros este retazo de tu vida. También tengo el nudo en la garganta.

Besazo Querida Marina!!!!

dondelohabredejado dijo...

Mas de mi que de... lirio: Sí, es una historia muy triste.
Yo creo que ella nunca fue feliz, y también imagino que su infelicidad fue la que la llevó a estar tan mal.
Sabés que no siempre comento, pero trato de seguir los blogs de la gente que me gusta. Tu modo es muy auténtico, y el cariño lo inspirás al ser vos misma en todo lo que compartís.
Un fuerte abrazo.

dondelohabredejado dijo...

Edith: Es una hermosa historia de amor, aunque hubiese merecido ser vivida.
Ella ya falleció. Tal vez ahora estén juntos...
Creo, como vos, que el amor es lo más grande que podemos tener en esta vida.
A la Tía de Isa se le cae la baba cuando la llamás así!! ji ji ji Gracias!!!
Abrazo enormeeee!!!

Anastàsia dijo...

Qué fuerte la historia . Me ha emocionado mucho . Tu abuelo es obvio que fue injusto con ella pero aún más lo fue tu padre contigo . Me dejó helada lo de la puerta . Magnífico post !. Precioso

dondelohabredejado dijo...

Susana: Querida, sentís igual que yo. Justamente pensé en postear esta historia por pensar que el amor debe ser vivido siempre, sea como sea. Merece la pena jugarse y encontrar una solución a los impedimentos.
Sos tan loca como yo, por eso te siento mi amiga!!
Un abrazote inmensísimo.

dondelohabredejado dijo...

Anastàsia: Lo de la puerta, un poroto!!! ja ja ja ja...
Por suerte yo ya me río de esas cosas, ya he perdonado a mi padre todo lo que tenía que perdonarle, y me quedo con lo bueno que ha podido darme y el cariño, que es lo que vale.
Lo de mi abuelo es terrible, lamentablemente en esa época se daba muy seguido este tipo de cosas.
Cuando vemos gente tan mal no podemos dejar de pensar en cuál habrá sido su historia, no?
Me alegra que te haya gustado, Nena.
Un besote.

KARMILA dijo...

Hay amiga, en verdad es una historia muy triste, ya por muchas circunstancias nunca pudo ser feliz plenamente.

Ojala dentro de esa demencia encuentre un poco de luz.

Besos amiga¡¡¡

Abejitas dijo...

Qué historia más triste y bella a la vez... eso me recuerda que el corazón debe ser libre y volar donde el quiere sin oír a veces ciertas palabras.

Besitos de miel.

Dante B. dijo...

marina, esta es mi primera visita a tu blog. También hoy fue tu primer comentario en el mío...
Te gustan los gatos...y cómo!
Alma de santa, paciente como Job.
Yo llegué a tener 12 en Ibiza, nuebe pequeñitos. Ahora me conformo muy bien con Federico, que envejece como yo, digno y orgulloso.
Una triste historia, pero casi todas las humanas terminan siéndolo. Hay que rescatar los momentos de gloria. Un abrazo...

Capitana del Espacio dijo...

Qué historia más hermosa por dios!
Un romanticismo absoluto!

Suerte que nacimos en esta época donde podemos vivir el amor con mayor naturalidad y libertad!

Hermosa hermosa esta historia!!

Un besote grande y gracias por el aguante de estos dias ;)

nadasepierde dijo...

Que historia triste!
una tia segunda, vivió una historia parecida. Durante años estuvo enamorada de un hombre, y él de ella, pero él era judío y su madre no aceptaba que estuviera relacionado con una mujer no judía. Asi vivieron esa relación en secreto durante mas de 25 años, nadie se enteró, ni su familia ni la nuestra. Cuando la madre de él murió, se casaron, él 75 y ella 73. Por suerte vivieron varios años muy bien, hasta que él se murió el año pasado. Cuanto tiempo desperdiciado!
tu historia parece la de Penélope, la canción.
ojalá haya aflojado el calor!
un beso

dondelohabredejado dijo...

Karmila: Ojalá donde está ahora encuentre un poco de luz (ya falleció). Al menos esta historia a mí me sirve para recordar que la felicidad no hay que postergarla.
Un abrazote.

dondelohabredejado dijo...

Abejitas: Totalmente de acuerdo. El corazón debe escuchar sólo su propia voz.
Besitos, buen fin de semana.

dondelohabredejado dijo...

Dante, bienvenido!
Amo los gatos, sé de tu Federico.
Así es, rescatar los momentos de gloria y no postergar lo bueno cuando aparece!
Un abrazo y que tengas un excelente fin de semana.

dondelohabredejado dijo...

Capitanita querida, qué felicidad verte aquí!!!
Menos mal que nacimos en esta época, es cierto (yo habría hecho desastres y habría terminado en encerrada o quemada en la hoguera, ja ja ja)
Un abrazo fuerte fuerte, cuidate mucho!!

dondelohabredejado dijo...

Nadasepierde: Lamentablemente era muy común este tipo de historias. Al menos tu tía la vivió y hasta pudieron casarse y pasar juntos los últimos años.
Terrible que se tenga que morir la madre para que ese hombre pudiera hacer su vida (y encima duró mucho la vieja, ja ja ja)
Sigue haciendo muuuucho calor!!!
Un abracito.

Yoni Bigud dijo...

Triste historia. Me deja pensando en que hay muertes que son más inoportunas que las demás (porque todas son inoportunas).

Parece que el enamorado hubiera esperado toda una vida para morir.

Un saludo.

Marcela dijo...

Ay Marina querida...
Tengo un nudo en la garganta, en serio.
Finalmente ese amor existía, era verdad!
Una historia que sirve para reflexionar un poco y darse cuenta que el presente, el ahora, es lo más importante.

Uf...! voy en busca de un cafecito.
Un beso!

Fabiana dijo...

¡Qué tristeza, por Dios!
No me imaginé que esta historia terminaría así.
Cuánta gente se habrá perdido la oportunidad de ser feliz por el prejuicio o la rigidez familiar...

Besitos.

dondelohabredejado dijo...

Yoni: Tal cual, parece que la muerte a veces es más inoportuna que de costubre... Por eso hay que vivir lo más plenamente que se pueda.
Un abracito.

dondelohabredejado dijo...

Marcela: También yo de esta historia triste trato de sacar el limpio el vivir ahora y no postergar felicidades.
Besitos.

dondelohabredejado dijo...

Fabiana: Coincido totalmente, muchísima gente se pierde de vivir por prejuicios. Por suerte eso sucede cada vez menos (quiero pensar que es así).
Un fuerte abrazo.

Silvia dijo...

hola!bella -triste historia de amor...
pobres enamorados...
menos mal que en algunas cosas hemos mejorado...
besotes.
silvia cloud

dondelohabredejado dijo...

Silvia: Tal como lo decís, en muchas cosas hemos mejorado, y ya no se ve sufrir por este tipo de prejuicios.
Menos mal...
Un abrazote.

Angie Angelina dijo...

Ay...
No la lei entera porque creo que no la soportaría. pero es triste. Parece un cuento de Eva Luna de garcia marquez, no por el argumento sino por la epoca, no sé.
Hoy te visito, habia perdido tu dir. porque tuve un lio con la compu.
Un beso
Angie

dondelohabredejado dijo...

Angie, qué lindo verte por acá, me encanta que me visites!
Sí, es una historia triste, así que si te va a hacer mal mejor es que no la leas.
Un abracito, Nena, y sos siempre bienvenida!!

SUSURU dijo...

"la locura consiste en querer racionalizar el amor".

muy bien logrado el texto!!!

será por eso q nos gusta la pizarnik?

un poco de colifatez no viene mal ya que de genios y de locos todos tenemos un poco...

mo te olvides de tu vecino!!!

no estará piantado, piantao???

besos

dondelohabredejado dijo...

Susuru: Te agradezco mucho, pero en realidad lo mío no pasa por la forma de escribir, simplemente cuento algo, tengo claro que mis talentos no son como escritora.
La Pizarnik me gusta y la amo muchísimo porque es una artista de aquellas con una sensibilidad profundísima. La conocí en mi adolescencia y me dio vuelta la cabeza.
Ja ja ja no me olvido de mi vecino!!! no sé si estará piantado, si te consigo una foto de frente te la enviaré...
Besitos.

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Buahhhhhhhhhhhhhhhhh
no podès ser asì!!!!!!!!!
no me esperaba ese final,mala pècora...pero bueno
ya que lo tenìamos que matar està bien.
a esa edad,si no podìa el viejito,la tìa se iba a volver realmente loca de verdad,no?
sniffffff
me voy moqueando.

dondelohabredejado dijo...

Mariel: Te aseguro que no soy tan mala, che, yo no lo maté. No es ficción, esta es la historia verdadera.
Un abrazote.

Calvared dijo...

Yo también acabé con un nudo en la garganta. Desgraciadamente esta historia tan triste se repite en tantos y tantos lugares. La necedad humana no tiene límites y por un puro formulismo renunciamos a veces a la felicidad de toda una vida.
Es una bella historia, real o no, una bellísima historia y genialmente desarrollada.
Un abrazo.

dondelohabredejado dijo...

Calvared: He dado una vuelta por tu blog y me ha encantado lo que encontré, tanto tus poemas como tus trabajos plásticos. Me encanta haberme conectado con vos.
Lamentablemente esta historia que cuento es muy común, sobre todo en generaciones anteriores. No creo que quienes renuncian sea por puro formulismo, a veces los mandatos son terriblemente pesados y la presión es imposible de superar para ciertas sensibilidades. El costo de infelicidad copn el que pagan es monstruoso.
Un abrazo.

Reubi dijo...

Hermosa y triste historia con tintes
de Romeo y Julieta a la Argentina!
Amores de los de Antes!esos q no se
empardan!el amor y la muerte casi
siempre de la mano!.

P.d:Ud tiene talento! y potencial
para mas!!!!!
Besis

dondelohabredejado dijo...

REUBI
Creo que el amor es siempre amor, yseguirá siéndolo. Antes había limitaciones y prejuicios que causaban mayores sufrimientos, esa es la diferencia.
El amor y la muerte casi siempre de la mano? Por qué?
Gracias por tus palabras, Nene. pero quiere decir que no alcancé las expectativas?? ajajáaaa!!
Besitossssssss