jueves, 27 de mayo de 2010

Gatos y sus escritores

Los gatos, además de ser animalitos adorables y fascinantes, mimosos y divertidos, somos muy talentosos y allí donde nosotros estemos habrá siempre creatividad.
Por tener alma de artistas y atraer musas y querubines, es que muchos buscan nuestra grata compañía.
Músicos, pintores, escritores, bailarines, nos han tenido siempre como mascotas para alegrar su vida y estimular su arte.

Este es el primero de una serie de post que publicaré sobre artistas y sus gatos. O mejor dicho sobre gatos y sus artistas.

En esta ocasión les presento imágenes de gatos y sus escritores, y lo dedico con ronroneos cariñosos a Federico y Dante Bertini, talentosísimos artistas muy queridos en nuestro barco.




Quise que la galería de fotos fuese lo más completa posible, pero no logré encontrar las de todos los escritores que busqué.
Si alguien tuviera o tuviese una fotografía de Federico García Lorca, o de Olga Orozco, por ejemplo, junto a su gato, que me la envíe, por favor, y me hará muy feliz agregarla a la presentación.





Me despido con la recomendación a quienes aspiren a ser escritores: compartan sus vidas con la de un gato, o gata, o más de uno...

Abrazo peludo de cuatro patas para todos ustedes.

Bruno Alexis

martes, 25 de mayo de 2010

25 de Mayo




jueves, 20 de mayo de 2010

Mi Primer Meme

Como no tengo muchas ganas de escribir, decidí publicar nuevamente mi primer meme. Seguramente habrá muchos que no lo han leído. Y quienes ya lo hayan hecho me tendrán paciencia...

Las reglas de la encuesta son estas:
* Pon una foto tuya.
* Responde a las preguntas que se realizan en el test con total sinceridad.
* Escoge a cuatro personas para que sigan el test.


Yo he decidido poner una foto que no es actual (tiene ya siete años) porque estoy en el mar. Me la sacó mi más amiga cuando viajamos juntas a Cuba.

En lugar de responder los 68 items de la encuesta, elegí al azar uno de cada categoría.
Sí, fue al azar, pasé el mouse sobre la lista sin mirar y lo solté cuando la música me lo indicó.
Creo que es mucho más rico contestar desarrollando cuatro temas, para que Chilosa me conozca un poco más (y todos los que me lean), que contestar "sí" "no" o "todo es relativo".

No pienso escoger a nadie, si alguien se copa en tomar alguno o más de los items, que lo haga con libertad.






Categoría SOBRE MÍ, punto 9

TATUAJES:

Tengo varios tatuajes que son muy queridos para mí y los siento ya como si hubiese nacido con ellos estampados en mi piel.

En mi brazo izquierdo tengo un Cho-Ku-Rei, símbolo de energía de reiki.
Su poder es de potencia de energía, sanación, proyección, entre otras cosas.
Se supone que no funciona para energía a distancia, pero yo he comprobado que sí.

Cuando sé que alguien necesita energía lo visualizo ahí, y cubro su imagen con mi mano derecha concentrando toda la luz violeta que puedo para que le llegue.

En la pantorrilla derecha, otro símbolo reiki, este es de curación a distancia, el símbolo sin tiempo ni espacio.
Es un ideograma japonés formado por un conjunto de imágenes. Su energía trabaja sobre el karma.
La verdad es que decidí tatuarme el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen porque me resulta una imagen hermosa y su forma vertical va perfecta en mi pantorrilla.

En la teta izquierda tengo dos pequeños tatuajes (sí, dos, y si se me ocurriese podría tatuarme los frescos de la Capilla Sixtina porque hay lugar suficiente...). También dos símbolos reiki: el Sei-He-Ki que representa la unión de Dios conmigo y es usado para curación emocional, y el Dai-Ko-Myo no tradicional que eleva la frecuencia de nuestro campo energético y abre las puertas al mundo espiritual.

En cierto lugar privadísimo llevo tatuadas las mascaritas del teatro y elegí ese sitio (no se lo aconsejo a ninguna, porque duele muchísimo) porque el teatro en mi vida es una gran pasión.

Y el último tatuaje que me hice (si hubiese sido el primero, seguramente sería el único) es mi amada sirenita, el único tatuaje grande. Lo tengo en la espalda, sobre el costado derecho. Sus colores se han ido suavizando con el tiempo y no pienso recolorearlo.




Categoría AMOR, punto 11
LOCURA MÁS GRANDE QUE HICE POR AMOR:

Viajar de Buenos Aires a Berazategui, tomando cuatro colectivos para llegar a destino, una tarde de lluvia torrencial en que todo estaba inundadísimo y no se veía a medio metro por los baldazos de agua que caían.
Cuando se abrió la puerta y escuché la sorpresa por mi increible azaña, yo simplemente dije "cualquiera viene cuando hay sol".
(en realidad no es la locura más grande que hice por amor, fue una locura pequeña que recordé ahora...)


Categoría AMISTAD, punto 14
DEPORTES:

Qué tiene que ver la amistad con los deportes??? En mi caso, absolutamente nada!!!
Los deportes y yo somos enemigos de toda la vida.
Aún hoy, a mis 47 años no he aprendido a nadar. Eso sí, las esperanzas no las pierdo y todavía es un proyecto en carpeta.

En las épocas de secundario era imposible safar...
Cuando jugábamos al boley, mi equipo hacía trampa en la rotación para evitar que yo sacara.
Una tarde saqué bien dos veces seguidas y logré dos tantos para mi grupo, y ellas no paraban de festejar como un milagro, la profesora se metió en la cancha y me abrazó felicitándome mientras me decía algo así como "no lo puedo creer" (lindo para mi autoestima!!)...
Otro día tiré tan bien la pelota que hice un doble. Pasó limpísima por el aro de basquet. Lástima que estábamos jugando al boley, claro...

Durante un año fui a la escuela de Tenis del Club Sportiva de Bahía Blanca.
La que peor jugaba, después de cada clase era la que corría tres vueltas al circuito de 200 metros y levantaba luego todas las pelotas de la cancha.
Hace falta decirles que la única que corrió las tres vueltas y levantó las pelotas fui yo???
Eso sí, tenía un estado y una resistencia que ninguna de las otras habían logrado, eh!!!
Una tarde estaba practicando frente al frontón, no lograba pegarle tres veces seguidas a la pelota, y mi entrenamiento en ralidad consistía en ir corriendo a buscar la dichosa pelotita...
Como vinieron dos muchachos y comenzaron a mirarme, me acomodé la pollerita y comencé a histeriquearles (oh, la adolescencia...!)
Cuando se me fue la primera pelotita al carajo, me hice la estúpida y cancherié sacando la otra de mi bolsillo, para darle cierta continuidad a la práctica y no papelonear tanto frente a mis admiradores...
Lo malo fue que me olvidé de esa primera pelotita... y corriendo para atrás, la pisé, y zas me caí del modo más ridículo posible, quedando despatarrada y toda anaranjada...
Recién cuando comencé a reírme los flacos se sintieron en libertad de hacerlo... y entre carcajadas me ayudaron a levantarme y me invitaron a tomar algo.

Mi último intento por aprender a nadar fue un fracaso contundente y sufrido que se desarrolló a lo largo de cuatro clases, en el Club Juventud de Bernal.
Mi look nunca fue deportivo, ni me interesó comprarme ojotas, bata de toalla, ni bolsito ni nada de eso (para qué gastar dinero, si ni sabía cuánto me iba a durar esa actividad).
"Con la malla es suficiente" me dije, y encaré mi primer clase con entusiasmo y alegría (porque eso sí, cuando empiezo algo siempre lo hago con buena actitud).
Volvía de hacer la revisación médica cuando la clase ya estaba comenzando, entonces el profesor que quería avisarme y no sabía mi nombre me gritó "Ey, vos, la de alpargatas!!" ... y noté como todas las cabecitas giraban en mi dirección y se clavaban en mis pies, más precisamente en mis amadas alpargatas celestes ...y descubrí que no era el calzado apropiado para la ocasión.
En la cuarta clase (ya con ojotas), luego de cuatro largos intentos pasando por sentir todo el cloro en mis ojos, desplazarme abrazada desesperadamente a la tablita de telgopor como si fuera una pasajera del Titanic, bla bla bla bla, el nazi ...digo el profesor, decidió que el grupo ya estaba preparado para sentir el placer de las profundidades.
Así fue que nos llevó hacia la parte honda de la piscina y nos obligó a tirarnos ahí.
Él estaba en la pileta y nos tomaba de la mano cuando llegábamos al fondo y nos llevaba de nuevo a la superficie.
Todos los alumnos en fila esperábamos a que subiera el compañero (mientras rezábamos para que lo hiciera con vida) y se tirara el próximo en el turno.
Me tiré cuatro veces, las cuatro veces me despedí mentalmente de esta vida antes de dar el temido saltito.
Cuando me faltaban dos turnos para la quinta vez observé a un compañero delante mío que hacía la señal de la cruz y temblaba terriblemente. "Esto no es placentero" me dije (con una lucidez digna de Albert Einstein) y me fui de esa clase para no regresar nunca más.




Categoría TÚ ALGUNA VEZ HAS..., punto 4
ESCAPADO DE CASA :

Cuando tenía cinco años organicé la huída (años más tarde en mi terapia valoraría este intento como un signo de salud mental).
Estuve toda la mañana pensando bien qué cosas llevaría y a la tarde armé el bolso (uno enorme, de tela a cuadros azul y rojo) poniendo todo lo indispensable para mi supervivencia: todas mis muñecas, dos libritos y un rollo de papel higiénico.
Dejé el bolso armado debajo de mi cama y decidí que el mejor momento para irme era la mañana siguiente.
Todo iba muy bien y yo estaba feliz por el paso que iba a dar pero....
Siempre hay un pero: mi hermano descubrió el bolso y adivinando mis planes alertó a mi madre (buchónnnn!!!).
Fue muy humillante cuando entre risas ella me dijo que si quería irme me fuera ya, desafiándome a que lo hiciera y con la seguridad de que no llegaría muy lejos...
Así que un poco por orgullo y otro poco por adaptarme a la situación de que mi plan ya era sabido, me despedí de ella tratando de ser lo más natural posible y partí del hogar no dulce hogar con mi bolso a cuestas.
El plan era perfecto: iría caminando por la vía y así en algún momento llegaría a Buenos Aires (no había calculado que desde Bahía Blanca eran unas cuantas horitas de caminata, pero a esa edad una no piensa tanto las cosas...)
Comenzó a oscurecer y empecé a sentir miedito... cuánto faltaría para llegar a la gran ciudad??? Pensé en volver, pero el amor propio pudo más, y seguí caminando.
Los paisajes ya se hacían muy extraños y comencé a dudar: estaba caminando en dirección a mi meta?? o habría tomado el sentido contrario???
Mientras pensaba sobre este dilema de sentidos y direcciones, apareció mi padre (que nunca supe cómo llegó a encontrarme) y me obligó a volver a casa.
Fue la única vez que lo intenté, pero guardé dentro de mí ese sueño de libertad para concretarlo algún día.
Y así fue. Sólo que cuando lo hice viajé en un ómnibus y mis padres me despidieron con un abrazo en la terminal.



* Aclaración: para quienes entienden de reiki, sabrán que los símbolos se consideran secretos y existe prohibición de hablar sobre ellos o mostrarlos. Como Master Reiki de cierta experiencia y muchos años de vivir esta práctica espiritual, considero que los símbolos tienen que estar al alcance de todos y que nadie tiene derecho a negarlos, por eso me los he tatuado, por eso cuento aquí sobre ellos. Por suerte no soy la única que opina de este modo.

martes, 18 de mayo de 2010

Despedazada...

Entré al baño y vi algo así como una mancha que corría en la pileta.
Sequé mis lágrimas con un poco de papel higiénico y pude ver mejor.
Se trataba de una lagartijita que resbalaba y resbalaba en la loza blanca, desesperadamente.



No tenía ánimo para ponerme a jugar con ella. Hoy no tengo ánimo para jugar con nada ni nadie.
Cortar una relación cuando se está muy enamorada produce un dolor inmensísimo, una angustia que quita las ganas de todo.


Sin darme cuenta, fui a buscar la cámara. Estos bichos corren tan rápido que nunca había logrado fotografiar a ninguno.


Luego llevé la lagartijita hasta el balcón, para dejarla entre las plantas, antes de que algún felino de la familia advirtiese su presencia.


En el momento en que iba a soltarla, ella desprendió su cola y salió rápidamente por el tronco del rosal, dejando su rabo movedizo entre mis dedos.

Ya volverás a estar entera, le dije. A veces para recuperar la libertad, no queda otra que despedazarnos...


miércoles, 12 de mayo de 2010

Tristísima anécdota

Karina y Leo se habían ido de vacaciones, quedando nuestra amiga Tere como cuidadora de sus plantas y mascota.




El teléfono sonó a las siete de la mañana. Era ella que me pedía que la acompañe a realizar la tarea. Se la escuchaba nerviosa como si se tratase de un gran desafío, difícil de concretar.
Como conozco sus ataques de pánico y su tendencia a ahogarse en un vasito de agua, la acompañe en su primera mañana.

Ya en la casa de sus amigos, abrimos las ventanas para ventilar y comencé a regar las plantas, demostrándole que no era ninguna ciencia. Ella le ponía alimento al pececito.

Yo (viendo que le ponía mucha comida) : - Estás segura de que es esa la medida, Tere? Me parece que se te fue la mano.

Ella : - Leo me dijo que le pusiera una pisquita. Pero el frasco está lleno, alcanza para ponerle más, pobre pez.

Yo : - No entiendo mucho de peces. Pero si te dijo una pisquita, yo le pondría una pisquita.

Ella : - No seas tacaña, si va a estar solo los quince días, al menos que coma bien!

Yo : - Cuando vuelvan tus amigos, el pececito va a estar hiperobeso!

Ella : - Ja ja ja ja.

Terminamos de regar y ventilar y nos fuimos.
Ella probó varias veces que la puerta estuviera correctamente cerrada y cuando estuvimos en la planta baja volvimos a subir para que constatase nuevamente que la puerta estaba segura...

A la mañana siguiente sonó el teléfono mientras me estaba duchando. Me esforcé por ignorarlo (algo que me cuesta bastante) y seguí enshampusándome mi bella cabellera...
Cuando se oyeron en el contestador los gritos de Teresa salí rapidísimo para levantar el tubo y saber qué le sucedía.
No fue fácil entenderla porque no paraba de llorar y contaba todo de modo muy confuso.
Alcancé a entender que estaba en el departamento de sus amigos y que el pececito había muerto.


Llegué y la casa estaba en penumbras. Sólo la luz del pasillo de la entrada estaba encendida.
Las ventanas estaban cerradas.
Tere sentada al lado de la pecera lloraba como una nena.
En la pecera, el cadáver hinchado como un globo, flotaba.

Yo (acercándome) : - Cómo se llamaba?

Ella : - No tengo ni idea.

Yo : - Pero cómo no preguntaste cómo se llamaba?

Ella : - Buaaaahhhh !!!

Yo : - Bueno, tranquilizate. Y llorá más bajo, que voy a rezar.

Ella : - Te creés que es momento para rezos? No sé qué hacer con todo esto!

Yo : - Bueno. primero dejame rezar por el pececito. O mejor dicho por su alma.

Ella : - Los peces tienen alma?

Yo : - Seguro que sí.

Ella : - Buaaahhhh !!!





Luego de haber pedido por el alma del finado acuático comencé a abrir las ventanas y regar las plantas.
Tere seguía inmóvil frente a la pecera.


Ella : - Qué te parece que hagamos con él? Qué les voy a decir a Leo y Karina?

Yo (regando) : - A mí no me da el cuero para tirarlo a la basura o al inodoro. Propongo que lo llevemos y lo enterremos en el parque. Así cuando vengan tus amigos van a tener un lugar donde despedirlo. Me parece lo más digno.

Ella : - Les tengo que decir que se murió?

Yo : - Si no les decís vos, se van a dar cuenta solitos, querida. Claro que vas a tener que decirles!!

Ella : - Pero, y cómo hago para darles una noticia como esta?

Por mi cabeza pasaron varias posibilidades, pero las descarté inmediatamente por ridículas y guardé silencio...





Ella : - Ah, no! Yo no les pienso decir que el primer día de cuidarles la casa se me murió el bicho! Además, seguro que fue un empacho, seguro que fue por darle demasiada comida.
Si les digo la verdad me van a odiar toda la vida!

Yo : - No sabés por qué se murió. Puede haber sido por otra razón.

Ella : - De pena? por extrañarlos?

Yo : - El primer día... no creo!

Ella : - Ya sé lo que vamos a hacer. Lo estuve pensando bien.

Yo : - Vamos?

Ella : - No me vas a dejar sola en esto, sos mi amiga!

Yo : - A vos no te dejo mis gatos ni que fueras la única persona en el planeta!

Ella : - Ves, vos también pensás que soy la culpable!

Yo : - Culpable no. Pero a un amigo no se le miente. Cuando vuelvan les decís la verdad y listo.

Ella : - Ya veo que no cuento con vos. Está bien. Andate, yo sé muy bien lo que voy a hacer.

Yo : - Bueno. Chau.


A la mañana siguiente, cuando salía de la ducha y sonó el teléfono, yo ya sabía que se trataba de Teresita.
La dejé llorar en el contestador mientras dudaba si atenderla o no.
Claro que la atendí, no hubiese soportado no atenderla en ese estado.
"Este también se murió" decía entre sollozos.
Como no entendía nada, me encaminé hacia el mismo destino que las mañanas anteriores.

Cuando llegué ella lloraba frente a la pecera, donde en el fondo yacía el cuerpo peceril.
Imposible entender lo que decía, con tanto llanto, hipo y grito.

Cuando logré tranquilizarla me explicó que la mañana anterior había ido con el pez muerto a un acuario y había comprado un pez nuevo, igualito al anterior.

Yo : - Pero tus amigos se iban a dar cuenta del cambiazo! Eso no se hace!

Ella : - Era un pez, no un gato! Cómo iban a darse cuenta?

Yo : - Era su mascota, seguramente lo reconocerían entre mil iguales!

Ella : - Bueno, ya está. Igual el plan falló.

Resulta que la pobre mujer compró el nuevo pececito, tiró el muerto a la basura y volvió contenta con el sustituto y unos líquidos que el señor del acuario le vendió para que pusiera en la pecera luego de cambiar el agua.
Hizo el procedimiento, según ella cuenta siguiendo las instrucciones al pie de la letra, pero al volver la tercera mañana se encontró con el segundo pececito muerto!






Yo : - Y ahora, qué vas a hacer?

Ella : - Y... compraré otro pececito. Me acompañás al acuario?

Yo : - Mirá, Nena, tus amigos se fueron por dos semanas. No vas a estar comprando un pez nuevo cada día, porque es ridículo. Deciles la verdad y listo. Fue la fatalidad. Fue un accidente. Fue el destino. Qué sé yo.

Ella : - Me parece que tenés razón.


Dicha su última frase, Teresita metió la mano en la pecera con total naturalidad y llevó el segundo pececito muerto al baño. Cuando escuché el ruido del agua del inodoro me dio algo así como impresión...


La tarde en que regresaban sus amigos la pobre chica estaba histérica.
Como yo estaba trabajando me salvé de acompañarla en el momento de la verdad...

A la noche, al llegar a casa encontré mensaje de ella en el contestador del teléfono.
Estaba indignadísima. Sus amigos no le dieron ninguna importancia al asunto del pececito.
Hacía una semana que lo tenían y ni siquiera le habían puesto nombre!!


Ah, la muy canuta no me convidó ni un alfajor de la caja que le trajeron de regalo!