sábado, 27 de noviembre de 2010

"Por qué no puedo ir hoy a trabajar" (monólogo)


 Queridos amigos, hoy me voy de viaje. Casamiento de un sobrino más unos días de paseo por el norte del país. 
Les dejo este refrito para que no me extrañen (aunque me llevo la portátil, claro). 
Que tengan un hermosísimo fin de semana.


Antonia: - Hola, Claudia? Sí, soy yo, Antonia. No voy a poder ir a trabajar. Dame con el jefe, que yo misma le explico.
...
Bueno, es un asunto delicado. Dame con el jefe que yo le voy a explicar...
No, no estoy enferma. Es otra cosa. Pero no puedo ir a trabajar.
Dame con el jefe, Claudia. ..... Me vas a dar con el jefe, sí o no?

- Señor Marcollini, buenos días... Sí, soy Antonia. Quería avisarle que no podré ir a trabajar hoy. Bueno, en realidad no podré ir a trabajar ni hoy ni mañana...
...
No puedo asegurarle en qué momento esté en condiciones de volver al trabajo...
No, no estoy enferma....
No me duele nada. Muchas gracias por su preocupación, señor Marcollini...

La razón?... Claro, usted quiere saber la razón por la que no puedo ir a trabajar.
Y tiene razón en preguntarme la razón por la que no voy, porque en realidad si no voy es porque hay una razón. Claro que hay una razón. Claro que hay una razón, y una razón muy importante...

Es que, digamos que mi razón es de índole personal, no sé si usted me entiende...

Días femeninos? Todos mis días son femeninos, no comprendo a qué se refiere... Ah, no, no es eso. No estoy menstruando.
...
Mis padres? Bien, gracias. Y los suyos?





... Qué no comprende? Creo que he sido muy clara cuando le he dicho que no puedo ir a trabajar ni hoy ni mañana... Y no sé bien cuándo pueda volver.
Yo le avisaré. Lo mantendré informado por teléfono, señor.


... Ah, entiendo... Claro... Usted necesita saber.... Justificar la falta...
Bueno, le contaré. Pero antes usted tiene que prometerme total y absoluta discreción, porque es un tema delicado y muy personal.

... Puedo confiar en usted, Marcollini? Me promete que jamás lo comentará con nadie? Me lo jura por su madre, Marcollini?...

Claro que es necesario!!! Le estoy por contar una intimidad que nadie conoce, le estoy por exponer mi secreto, a pesar del gran pudor que siento...

Bueno, si me lo jura, entonces sí, le cuento:
Resulta que a principio de año tuve que hacerme un arreglo en los dos dientes de adelante, los de arriba.
Parecía que no tenían nada, pero me dolían muchísimo, y ni podía dormir a la noche, de tanto dolor...


Cuando el dentista me sacó las radiografías, resultó que adentro estaban todos estropeados... Vió qué cosa???....

A su mujer?... Ah,... Yo no supe de esto hasta que me sucedió a mí.
Bueno, como le iba diciendo, el problema era que estaban estropeados y lo único que se podía hacer era tratamiento de conducto en cada diente, y luego poner un perno y una corona. ...
Sí, un perno y una corona en cada diente, en total dos pernos y dos coronas.


Bueno, yo a los tratamientos de conducto en cada diente, y luego poner los pernos, me lo hice.... Porque la obra social me cubrió bastante, y para lo que tuve que pagar yo, me alcanzó con lo que había cobrado del aguinaldo...
Fue una desgracia con suerte, porque justo había cobrado el aguinaldo...


... Pero las coronas, imposible ponerlas, porque la obra social no me cubre nada de nada, y son carísimas.
Así que como no tenía más remedio, me hice el arreglo y el dentista me puso dos dientes provisorios, de esos de plástico, como para que aguantaran unas semanas, hasta que juntara el dinero para hacerme las coronas...


Yo saqué el crédito en el banco, que con lo que gano de sueldo lo que me dieron no alcanzaba para las dos coronas, pero mi hermana me iba a ayudar con lo que me faltaba....

... No, si no me estoy quejando de mi sueldo, aunque sea una miseria lo que me pagan, yo no me quejo...

El tema es que justo cuando saqué el crédito se me quemó la heladera, y los dos técnicos que la vieron me dijeron lo mismo: que la tire y compre una nueva, porque ese vejestorio ya no tenía arreglo...
Y, claro, no tuve más remedio que comprarme una nueva...


Adivinó! Tuve que usar la plata del crédito, y me quedé sin las coronas.

... Pero yo soy una mujer muy positiva y siempre pienso que las cosas tienen solución, así que traté de cuidar bien los provisorios, para que me duraran.
Dejé de comer cosas duras, y masticaba con mucho cuidado...
Habrá notado que en lugar de llevarme mi manzana, comencé a ir con un taper con manzana rallada...
Ah, no lo notó?...


Bueno, la cuestión es que cuidándome, cuidándome, los provisorios para unas semanas, llegaron a durarme cuatro meses!!!
Y, si, yo siempre digo que si aprendiéramos a cuidar más las cosas, todos estaríamos mucho mejor, pero nadie cuida nada... Y los jóvenes son los peores. Los jóvenes no cuidan nada, porque no valoran nada, eso es lo que pasa...


Ah, sí, tiene razón, Marcollini, le sigo contando:
Resulta que hace dos meses fue el casamiento de mi sobrina. Yo le regalé un juego de platos, y le hice los souvenires. Con flores, aprendí a hacerlos por televisión.
Es que yo me doy mucha maña para las manualidades. Tengo mucha capacidad, mucho talento...

Le hice unos ramitos de flores, combinando distintos tonos, y la tarjetita la até con una cintita, agarrando un tul blanco, que le daba un toque muy fino....
Algo lindo de verdad, un recuerdo de calidad.




Lástima que la gente no valora esas cosas. La gente no valora porque no entiende lo que es un trabajo artesanal.
La gente no valora, y además es muy mal educada, porque no fueron capaces de esperar a llegar a sus casas para tirar los souvenires a la basura.
Resulta que el festejo se hizo en la casa de un amigo de mi hermana, que tiene casa con patio grande, parrilla y quincho. Gente de mucho dinero, claro. Y como son muy amigos prestó la casa para la fiesta.


Bueno, al final se largó una lluvia de aquellas, así que para las cinco de la tarde ya no quedaba nadie en el asado.
Nosotros nos quedamos, la familia más íntima, digo. Para ayudar a juntar todo y limpiar, se imaginará...
Y no sabe la cantidad de ramitos que encontré tirados... Algunos en los tachos de basura, pero la mayoría los encontré tirados en el piso. Es que la gente es muy mal educada.

Y cuando salimos, en la vereda seguía encontrando mis ramitos tirados.
Tanto trabajo para nada!!! Qué poca valoración que tiene la artesanía, así va el mundo!...


... Tiene que ver, tiene que ver, señor, no se impaciente.
Lo que le estoy contando tiene que ver con que no pueda ir hoy a trabajar. Porque fue en ese asado, justamente, cuando me descuidé y mordiendo un choripán, me quebré los dos dientes provisorios. Por eso salí en todas las fotos con la mano en la boca.


... El dentista me dijo que ya había pasado mucho tiempo y que necesitaba las benditas coronas. Y yo sin un peso! Se imagina lo desesperada que salí del consultorio del dentista?
Y la obra social, no hay caso, no me cubre ni un peso de las coronas!.

Pero yo soy una persona muy positiva, y creo que para todo existe una solución. Y también soy una persona muy creativa, así que pensé y pensé... y pude resolver el problema...
Corté con un cuchillo caliente la forma de dos dientes, de un capuchón blanco de birome Bic. Se me ocurrió porque yo siempre tuve la costumbre de morder los capuchones de las lapiceras. De ahí hice la asociación, comprende?...


Me llevó todo un domingo hacer los dientes Bic. El accidente con el choripán lo tuve el sábado en el asado, y el domingo lo resolví. Así que como el lunes fui a trabajar normalmente, nadie se enteró de lo que me había pasado...

Los dientes los limé con lima de uñas, y con muchísima paciencia les fui dando la formita perfecta. Es que yo siempre tuve facilidad para las manualidades, llevo dentro mío un alma de artesana.

Al principio, todo bien, llegó un momento en que yo misma me olvidé que esos dientes no eran reales, pero un día sentí algo en la boca, como un tironcito trikk... y luego algo sobre la lengua...
Fue en el trabajo, por suerte en el cajón de herramientas encontré un pomito de "la gotita" y resolví el problema en un minuto.


Desde ese día, por cualquier eventualidad, yo llevaba siempre en mi cartera un pomito de pegamento.
Algunas veces la reparación resultaba dificultosa, si había muchas mujeres en el baño y debia hacerlo apurada, o si me quedaban los dedos pegados con "la gotita". Pero con el tiempo me fui poniendo canchera y en un segundo pegaba el diente caído...

El problema es que anoche tuve un accidente terrible, Sr. Marcollini, y ahora sí que no sé cómo resolverlo.
Anoche comiendo una manzana (sé que la culpa es mía por haberme confiado tanto, peo es que la manzana es tan rica comida a mordiscones...)
Bueno, resulta que ayer, comiendo la manzana, sentí de nuevo el ruidito, y cuando escupí para recuperar los dientes y volver a pegarlos...
Me encontré con mis dos dientes Bic, de capuchón de birome, pero también me encontré con los dos pernos!
Fue desesperante, junté todo en un repasador, por si se me ocurre algún tipo de solución... pero cuando fui al baño, a mirarme en el espejo, encontré los dos agujeros sangrando.


Es una verdadera tragedia, ya no tengo a qué pegar los dientes de plástico. Ya no tengo de dónde sostenerlos. Y lo peor de todo es que tampoco las coronas podrán fijarse en los pernos. Comprende?
Pero eso igual no me importa, porque no tengo el dinero para hacerlas y por unos meses sigo pagando el crédito de la heladera.


Así que mi tema es ese, Sr Marcollini, no puedo andar por la vida sin los dientes de adelante. Comprenderá que de ese modo es imposible atender al público. Y además mi autoestima corre riesgo de dañarse seriamente...

Pero yo soy una mujer muy positiva y pienso que todo tiene su solución, así que me tomaré unos días y ya encontraré el modo de resolverlo, y le avisaré cuando esté en condiciones de volver a trabajar.



lunes, 22 de noviembre de 2010

Visión Borrosa

Tuve consulta con el oftalmólogo. Revisación molesta que incluyó tomar la presión ocular (ay, cómo me impresiona eso!). Gotas y más gotas para dilatar, anestesiar, marear...
Lo bueno es que mis ojos están bien y eso me pone muy contenta.

Cuando salí del consultorio me dije a mí misma que a pesar de ese pequeño mareo acompañado de visión borrosa, la piloteaba muy bien y no iba a dejar de pasar por el supermercado que estaba a pocas cuadras de allí.
El tema es que a medida que iba pasando el tiempo yo veía cada vez peor y las cosas se movían demasiado como para focalizar y caminar con seguridad entre las góndolas.

Encontrar un changuito no fue nada complicado teniendo en cuenta su tamaño y el hecho de que conozco de memoria el lugar en que suelen hallarse.
Lo verdaderamente difícil fue ponerle las manos encima. El muy malvado se movía y se nublaba, pero logré tomar el toro por las astas (en este caso, el chango por la manija)


Escuchando a PJ Harvey en mi mp3 me dispuse a pasear por los pasillos del súper tratando de recordar qué había anotado en la listita que dejé sobre la mesa.
Luego de varias vueltas y varios temas musicales tuve que admitir que estaba un poco confundida y dando vueltas por el mismo circuito todo el tiempo.
Por alguna razón extraña siempre terminaba enfrentada a la góndola de los vinos.




Si bien no tomo alcohol, esa era una señal muy clara que el universo me estaba enviando. Pero con la terquedad que me caracteriza, no hice caso y seguí paseando alegremente mientras las cosas se volvían cada vez más borrosas.

La señora que cortaba el queso me preguntaba si estaba bien de ese tamaño. Supongo que estaría indicándomelo con su cuchillo, aunque yo sólo veía un bulto blancuzco sobre el mostrador.
Le dije que sí, que ese tamaño era perfecto. Comeré queso dos semanas seguidas.

Al doblar una esquinita del comercio me encontré con una mesa de saldos de bombachas. Suelen estar baratísimas y ser de buena calidad.
Por más que acercaba y alejaba las bombachas, me era imposible leer el precio. En realidad para leer el precio tendría que haber detectado la etiqueta, claro.
Cuando finalmente tomé una de las bombachas para ponerla en el chango, el tacto de la prenda me hizo notar que el tamaño era gigante.
Escuché la voz cordial de una mujer que me avisaba que tomé una XXL.



Dejé el culote de vieja en su lugar y me apresuré a salir del negocio.

Mi vista era cada vez más engañosa y el mareo más intenso. A pesar de lo divertido de la situación, tomé conciencia de la necesidad de tomar un taxi que me llevase lo antes posible a mi hogar dulce hogar, donde me esperaban los tres pisos por escalera.
Pero antes de irme pasé por el sector de las mascotas a llevar lo más importante:




No ver bien puede resultar una experiencia interesante y divertida, siempre que sepamos que es sólo por unas horas.




domingo, 14 de noviembre de 2010

Oh, Dios Mío!!

Este fin de semana tuve plan espiritual. 
Estaba invitada a una reunión de sanación de los llamados Judíos Mesiánicos, sin tener mucha idea de qué es eso.
Lo que me dijeron quienes me invitaron es que son judíos que aceptan a Jesús, y que iría una médica sueca que sabe muchísimo y hace sanaciones milagrosas.
La cuestión es que allí fui, confiada y esperanzada, a buscar un mejoramiento para mí y para una listita de personas por las que pensaba pedir.
También me llevó mi curiosidad, ya que los temas espirituales me interesan y siempre me gustó conocer diferentes ritos y creencias.

En el segundo subsuelo de un hotel en Tel Aviv se celebraba la reunión. Gran salón con escenario y muchas sillas dispuestas. Una especie de mesa en el centro del proscenio, con un cartel y flores delante. Detrás los instrumentos: batería electrónica, guitarras, micrófonos, etc. Ilusamente pensé - qué bueno, va a haber show!

Primero subió el rabino a oficiar la ceremonia. Bueno, yo creía que era un rabino, en realidad era un pastor.

Leyó una parte de la Torá, mientras en la gran pantalla del escenario se proyectaba una Torá dibujada. Luego bajó del escenario y comenzó el cachengue.

El grupo musical interpretaba canciones de alabanza y la pantalla funcionaba como karaoke. El que más me llamó la atención fue el cantante: un evidente homosexual no asumido que movía las caderas muy sensualmente, con un ritmo admirable, mientras cantaba Aleluya, Aleluya.

Luego de varias canciones vinieron los festejos por el cumpleaños del pastor. Bendita mi suerte! Justo voy a caer el día en que este tipo cumple años!


 Hubo una larga proyección de fotos de la historia de este hombre al que no conozco ni me interesa conocer. Muchas risas ante una imagen con pelo largo en una moto y un gran Ohh por un inocente pico con la que fue su novia y hoy es su mujer.
A esa altura yo ya me estaba cansando un poco y aburriendo mucho y lo único que deseaba era que llegase pronto el turno de la médica a hacer lo suyo. De todos modos traté de mantenerme con la mejor onda.

La teatralización a cargo de los jóvenes de la congregación no fue ni muy graciosa ni muy creativa, pero a mí me encanta ver jóvenes haciendo teatro y esta fue la parte de la noche que más disfruté. Tanto, que dejé pasar los detalles de que sostuvieran al revés los carteles de cartulina, entraran por donde debían salir y salieran por donde debían entrar, a la mayoría no se les entendiera nada de lo que decían, y algunos se tentaran de risa y no pudieran seguir hablando.
Pero la historia de este pastor era larga y la representación se hizo eterna.

Después de regalos, agradecimientos, discursos y etcéteras subió al escenario un sueco que recomendó varios libros, películas y otras yerbas que estarían a la venta en el kioskito habilitado en la entrada del salón.

Siguió el recital del grupo de alabanza y yo lamenté muchísimo no haber llevado mi mp3.

El ambiente cada vez se iba poniendo más denso y eufórico. Todos sonreían mientras cantaban y bailaban, algunos con los ojos cerrados.
Para ese momento yo ya estaba pensando seriamente en abandonar el lugar y dirigirme hacia el mar a gozar de calma y buena energía. Pero no podía hacer eso. Hubiese ofendido a quienes me invitaron. Y lo más importante (que fue en realidad lo que me impidió hacerlo): a esa hora ya no había ómnibus para regresar a casa.

Colocaron unas canastitas donde la gente ponía dinero. El pastor anunciaba por los parlantes a nombre de quién se tenían que hacer los cheques.


Y por fin llegó esa famosa médica sueca a hacer lo suyo! Si bien yo ya no estaba muy entusiasmada que digamos, al menos me alegró que llegara porque quería que todo terminase cuanto antes.
Por suerte el inglés de esta señora era comprensible para mí y pude prescindir de la traducción.

La doctora no habló de medicina.
Contó su propia historia y la de otras personas  que fueron sanadas al aceptar a Jesús en sus corazones.
Es obvio que si voy a un encuentro de este tipo es porque acredito el poder de la espiritualidad para la sanación. Pero el modo en que esta señora hablaba (y arengaba) no me cayó nada bien.
El público se entusiasmaba cada vez más y gritaba con fervor Jesús, Aleluya, Amén, todo el tiempo.
Yo tenía cada vez más ganas de irme.

Cuando la disertante comenzó a decir que el yoga, la meditación, el budismo, el taoismo, son obra de satanás, a mí se me pararon los pelos.


 Una voz dentro mío me preguntó si acaso yo pensaba que iba a hablar de Chopra y medicina cuántica... Tengo que darle más bola a esa voz,  tengo que escucharla antes de meter la pata.

Y la banda tocaba, y la gente estaba cada vez más emocionada, sacada, alterada...

Avisaron que quienes quisieran recibir sanación se adelantaran. Yo me quedé sentadita, de brazos y piernas cruzadas a observarlo todo. Y mientras escuchaba las alabanzas más histéricas que jamás hubiese imaginado, dentro mío sólo existía una frase:


 La señora esa y algunos de sus ayudantes ponían sus manos sobre las cabezas de las personas que entraban en trance o algo así. 
Todos lloraban. No era un llanto de felicidad por recibir una bella presencia. Era más bien un llanto angustiado, como de descarga, de sufrimiento extraño.
Algunos sobreactuaban ese estado, y espiaban las reacciones de su público. Pero nadie miraba mucho al que tenía al lado, en realidad.
Yo no sentí miedo, ni impresión, sólo rechazo.
De vez en cuando alguno caía al piso y se retorcía como si tuviese un alien zapateándole adentro. El resto de la gente les pasaba por encima.


Cuando nos fuimos, como era esperable, fui interrogada por mi decisión de no aceptar esa sanación.
Como dije que eso no era para mí, me respondieron que ya va a llegar el momento, que tengo que abrirme a la luz, que el único modo de llegar a Dios es ese camino.



En el camino de regreso vine reflexionando sobre todo lo sucedido. Recordé los libros y el trabajo de Silletta. Pensé en lo fácil que puede ser atrapar a alguien en una secta cuando está desesperado o desesperanzado, en lo bien pautada que estaba la puesta en escena para crear el clima, en lo personal que es el tema espiritual y cómo cada uno tiene el derecho de elegir...
Venía pensando en todo esto cuando me preguntaron si sabía qué fecha era. Y ahí me di cuenta de que era 13!! Tal vez si hubiese notado esta señal, y si le hubiese hecho caso al amigo Yoni, me habría salvado de esta mala experiencia.



Edito y agrego, colaboración de Luigi:



lunes, 8 de noviembre de 2010

Posteando en la madrugada



Cuatro de la mañana. El teléfono suena. Por más pensamiento positivo y buena onda que yo ponga, me resulta inevitable asustarme cuando el teléfono suena en la madrugada. Me altero. Y en los segundos que tardo en llegar hasta el teléfono (golpeando la rodilla contra una silla por no encender la luz) pasan por mi cabeza las peores cosas. Lógicamente en lo primero que pienso es en mis padres y en los amigos que están gravemente enfermos.

Por suerte sólo resultó ser una llamada agresiva de alguien que no está bien y cree que con hacerme daño se hace bien a sí misma. 
Olvidé desconectar el teléfono y pagué mi descuido con un nuevo sobresalto nocturno.
Como no puedo volver a dormir me preparo un jugo y enciendo la computadora.

Mi querido gato Lolo mira la pared blanca y le maúlla insistentemente. Anoche poco antes de dormirnos, tuvimos un suceso con una mariposita que finalmente saqué por la ventana.
Lolo vio cómo tomé la mariposa y la llevé. Vio también cómo salió volando quién sabe adónde y la despidió a los gritos mientras se enojaba conmigo. Sin embargo ahora está nuevamente maullando a esa pared vacía, enojándose con lo que ya no existe, empeñándose en ver lo que ya no es, en cazar la mariposa que vio volar por la ventana.

Cuántas veces los seres humanos nos comportamos como Lolo!!
Cuánto tiempo se puede seguir gritando a una pared vacía, eligiendo el sufrimiento por no soltar lo que ya fue?

Y termino rezando, pidiendo nuevamente que aquella persona que tanto amé se olvide para siempre de mi existencia....

Ahora el gordito Lolo duerme tranquilo. Yo escribo.